La habilidad oculta de un buen líder

Es muy trillado comenzar este texto diciendo que los humanos tenemos dos oídos, dos ojos, y tan solo una boca. Es evidente que deberíamos escuchar y observar cuatro veces más que lo que hablamos. Sin embargo, esto no siempre es así.

A mediados del siglo pasado, Taiichi Ohno, creador del Sistema de Producción Toyota, logró abrir los ojos del mundo al definir y revelar los 7 desperdicios asociados a la producción causantes de la destrucción de la productividad. En la década de los 90, a los mismos se les sumó el octavo desperdicio conocido como el "talento desaprovechado de la gente". El desperdicio de talento de la gente ocurre cuando los individuos realizan tareas que no agregan valor y cuando sus ideas no son tenidas en cuenta por los líderes. Es decir, cuando los individuos no son escuchados ni observados.

Los problemas de comunicación podrían estar entonces comprendidos dentro del octavo desperdicio, o bien podríamos crear un desperdicio número 9 y denominarlo "falta de comunicación".

Ser el último en la ronda

Cuando una persona te habla, tu cerebro comienza inmediatamente a procesar sus palabras, su tono, su lenguaje corporal, y en lugar de escuchar solamente un ruido, comenzás a escuchar dos: el de la otra persona y el de tu propia cabeza. Así comienzan a desarrollarse los problemas de comunicación.

En la vida muchas veces te dirán que debemos aprender a escuchar. Sin embargo, como dice Simon Sinek, lo que realmente debemos aprender es a ser los últimos en hablar.

Nelson Mandela, quien es reconocido en todo el mundo como un gran líder, una vez respondió la pregunta de cómo fue que aprendió a serlo. Mandela recordaba muy bien dos comportamientos de las veces en que asistía a las reuniones de su padre, quien era un jefe tribal:

1. Todos siempre se sentaban en un círculo.

2. Su padre líder era siempre el último en hablar.


En las tribus el líder es el último en hablar

La habilidad del líder reside en guardar su opinión y simplemente hacer preguntas para comprender todos los puntos de vista. Escuchar y hacer preguntas estimula a las personas a pensar y a sentir pertenencia. Tener paciencia es la habilidad de comprender que al final tu turno siempre va a llegar.

La capacidad de escuchar es fundamental para aprender y crecer. Cuando uno es el primero que habla, ningún conocimiento es adquirido ya que ninguna idea ajena es expresada. No hablar es un arte y una disciplina que requiere autocontrol e inmensa paciencia. Centrate en el mensaje que la persona está transmitiendo, y no interrumpas.

Algunas herramientas

En el mundo Lean, es muy común encontrar oficinas sin paredes y hasta ingenieros ubicados con sus escritorios directamente en el piso de producción.

Existen algunas herramientas que estimulan la comunicación, el desarrollo de culturas de mejora continua y el trabajo en equipo.

La herramienta de resolución sistemática de problemas A3 es una gran plataforma para agrupar personas de todas las áreas y escuchar sus ideas. Pero ojo, las ideas "ridículas" nunca deben ser desalentadas y el cargo jerárquico del que las genera no debe importar. Esta herramienta pone en juego las ideas de todas las personas en busca de solucionar problemas.

Otra herramienta fundamental son los Gemba Walks. Gemba es un término japonés que significa “lugar de trabajo, el lugar real donde ocurren las cosas”. El paseo por el Gemba tiene como objetivo principal conocer el proceso, observar y verificar lo que realmente está ocurriendo. El líder debe realizar paseos por el Gemba haciendo preguntas para estimular el razonamiento de la gente.


Recorriendo el Gemba

Deseamos que nuestra gente se sienta cómoda y parte del equipo, y para eso es necesario respetarlos y empatizar con ellos.


¿Cómo te comunicás con tu equipo? ¿Estás abierto a escuchar a los demás?


#liderazgo #gembawalk #comunicacion

89 vistas